Estos señores básicamente se dedican a analizar el "estado general de la economía" y deciden si una entidad puede o no pagar sus deudas, asignándole una nota. Una nota como las que nos ponían en la Universidad: AAA, BAA... Cuanto más alta sea esta nota, más líquida es una empresa y más probabilidades hay de que, si invertimos dinero en ella, cuanto menos lo recuperemos al completo.
Su osadía alcanza incluso a estados soberanos, cuya deuda pública evalúan. Hace poco una de ellas redujo el rating crediticio de España, basándose en las previsiones de evolución económica del país. Bien, lo que no nos han dicho los medios (al menos, no todos) es que esta rebaja trae como consecuencia la de todas las empresas cuya razón social se encuentre en España, dado que su rating nunca puede ser mayor al del Estado donde se hallan domiciliadas.
Hasta aquí todo claro. Ahora, ¿alguien recuerda una firma de inversión llamada Lehman Brothers? Hasta dos meses antes de producirse su quiebra, dichas agencias calificaban a la firma con la máxima "nota": se trataba de una compañía sólida como una roca (cuanto más grandes son...)
No sólo eso, sino que la mayoría de los bancos comerciales, poseedores de divisiones en banca de inversión (UBS, Fortis, RBS) evalúan el precio objetivo de las acciones de diferentes compañías que cotizan en bolsa.
Teniendo en cuenta que las mayores agencias de rating se hospedan en USA, o que las firmas de inversión nunca van a arrojar piedras sobre su propio tejado, ni sobre el de otras - no sea que les lluevan de vuelta - uno se pregunta realmente qué validez tienen las opiniones de estas marcas.
Pero dejando de lado las cuestiones sobre su neutralidad, resulta difícilmente comprensible que las valoraciones de firmas como RBS, que la semana pasada anunció las mayores pérdidas de una empresa en la historia del Reino Unido, sigan siendo tenidas en cuenta por inversores de todo el planeta. No menos extraño resulta que las agencias de rating, que no fueron capaces de prever la que nos caía encima, sigan ejerciendo sus labores y recibiendo millones de dólares por ello. Al fin y al cabo, si una empresa no funciona, va a la quiebra. Si las agencias no funcionan, ¿por qué siguen existiendo?
Supongo que no lo entiendo porque soy sólo un pobre ingeniero.
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