lunes, 22 de octubre de 2012

Licitación para gobernar un Estado


Hoy se han anunciado los resultados de las elecciones en dos Comunidades Autónomas: Galicia y el País Vasco.


Esta mañana he escuchado a un analista comentar dichos resultados, mencionando por ejemplo que "los votantes han dado un espaldarazo a la derecha y al gobierno central" o que "el PSOE ha perdido votos a su izquierda". Ningún comentario que indique los posibles motivos del resultado, del porcentaje de participación, de los puntos del programa presentado...


Partamos desde el punto de que las elecciones en una Comunidad poco tienen que ver con las elecciones en el conjunto del Estado. Es más que posible que los ciudadanos gallegos, por ejemplo, estén contentos con la gestión que su presidente autonómico ha hecho de la crisis, y que las cifras de una Comunidad Autónoma se encuentren en mejor salud que las del Estado.

Así mismo, tras reflexionar un poco, me he dado cuenta de que hoy en día existimos algunos votantes (pocos) que no votamos por ideologías, sino por políticas concretas. Desgraciadamente, la gran mayoría de los votantes no valora este hecho.

Desde mi punto de vista de ingeniero lo veo así: primero, se identifica una necesidad. Una vez identificada, se define bien y se crea una especificación (llamémoslo "esto es lo que necesitamos, lo que queremos").

A partir de ahí, eso "que queremos" se saca a concurso. Buscamos encontrar a alguien que sea capaz de hacerlo, a un buen precio.

Entonces llegan las ofertas, varios contratistas o free-lance, leen "lo que queremos", lo interpretan, incluso lo intentan mejorar, y se venden. Nos mandan detalles de lo que van a hacer, y a qué precio lo van a hacer. Además, aprovechan para mencionarnos lo que han hecho en ocasiones anteriores y lo bien que ha salido.

Entonces, el contratante lee todas las ofertas, las evalúa, presta atención obviamente a las experiencias previas, pero principalmente se fija en qué van a hacer de lo que hemos pedido y cómo (y a qué precio).

Pongamos el ejemplo de que queremos construir una nueva presa. Hay una empresa que nos indica que va a poner personal propio, instalar unas oficinas allí, y crear una presa de hormigón armado con tecnologías de última generación para controlar el nivel del agua, la seguridad, etc.

Pongamos que esta empresa construye una presa de cáñamo sin sistemas de seguridad de ningún tipo y una alarma que va a manivela. No es lo que habíamos pedido, desde luego. No es tampoco lo que queremos.

¿Volveríamos a contratar a esta empresa? No, de hecho rescindiríamos el contrato, les impondríamos penalizaciones y es probable que un proceso judicial por los perjuicios en plazos y en imagen causados.

Extrapolemos ahora esto a un gobierno de una nación.

Los votantes necesitan una serie de cosas: empleos, bienestar social, igualdad de oportunidades.

Los contratistas (partidos políticos) mandan sus ofertas, indicando qué van hacer y un método de trabajo para ello. Además, aprovechan para recordar experiencias anteriores que han salido bien.

Los votantes eligen un contratista (un partido con mayoría) para que lleve a cabo lo pactado, obviamente prestando atención a experiencias anteriores, pero lo que más debería importar es lo que se indica que se va a hacer y cómo se va a hacer.

El partido político elegido construye una presa de cáñamo con una alarma a manivela.

En definitiva, lo que quiero expresar aquí es que un país evoluciona más cuando se trabaja por él y no se buscan justificaciones ideológicas. Si el país no exige eficiencia y claridad a un gobierno, el gobierno se vuelve inepto y mediocre, escudándose en viejos tópicos ideológicos que podría explicar Coco en Barrio Sésamo.

Y si los contratistas actuales no valen, cambiemos de contratistas. Fomentemos el emprendimiento. Exijamos un cambio de sistema para que los contratistas sean más eficientes, y no un nido de clientelismo, nepotismo y corrupción con la connivencia de un pequeño porcentaje de la población española que vota a los partidos mayoritarios por "efecto borrego".

El sistema ha fallado, y hay que cambiarlo. La idea de la transición de articular un estado descentralizado mediante dos potentes pilares centralizadores fuertemente cohesionados ya no es efectiva. Los dos pilares se han convertido en torres de marfil, incapaces de comprender qué sucede a su alrededor dado que su microcosmos les proporciona seguridad y calidez, y recurren a viejas máximas para mover el subconsciente de sus seguidores. Dentro se controla y se maneja todo, se establecen intercambios de favores que llevan a ineptos a cargos que les permiten controlar los recursos de ciudadanos que, en gran parte, serían mucho más capaces. Y lo que es peor, que utilizan dichos recursos para beneficio de ellos mismos y de su sistema.

Lo que es aun peor, que esta cultura se extiende también a la empresa privada española: ¿cuántos políticos de carrera acaban copando puestos de alto nivel en empresas, puestos que no se adaptan a su perfil, o para los que no tienen formación y conocimientos? Y, ¿cuál es el motivo? unas estructuras anquilosadas, donde el inmovilismo político dificulta el cambio. Sin cambio, esos políticos mantienen su influencia durante mucho tiempo, y la empresa privada quiere garantizarse su apoyo mediante favores y colocaciones selectivas.

Al mismo tiempo, al disponer de órganos de regulación dependientes de los partidos mayoritarios, o incluso poblados por ex-diputados, no sólo se hace interesante, sino vital, para la empresa privada contar con el apoyo de dichos personajes del ámbito político.

Por eso os digo: romped las torres de marfil, permitid la democracia interna en los partidos y abrid las listas. Sacad adelante una verdadera ley de transparencia. Esto ellos no lo van a hacer, así que nos toca hacerlo a nosotros, a los votantes.

Yo confío en vosotros. Enderecemos el barco.

La otra opción es cambiar de navío.



jueves, 21 de junio de 2012

Ocho razones por las que España es un país de pueblerinos

Salvo Calvo Sotelo, ningún presidente del gobierno de la democracia en España hablaba inglés. Mariano Rajoy apenas había viajado fuera de España antes de convertirse en presidente, pero a nadie les parece extraño votarles.

En abril de 1996, un estudio del INTA propone la isla de El Hierro para construir el Centro de Lanzamiento Espacial de El Hierro, desde donde poner en órbita las lanzaderas de minisatélites fabricación española CAPRICORNIO. Los herreños se manifiestan en contra y lo venden como una “victoria”. El Centro de Lanzamiento Espacial habría aportado millones de euros a la isla en beneficios. Una situación como la de la isla canaria, próxima al Ecuador (lo cual facilita el lanzamiento) y carente de riesgos meteorológicos como tifones, maremotos o tornados (como ocurre en Cabo Cañaveral), además de su proximidad a Europa, la habría convertido en una de las principales bases de operaciones de la ESA. La lanzadera de satélites Capricornio ya había recibido órdenes de precompra por parte de numerosos estados, como Estados Unidos o Israel, que veían en la lanzadera española una alternativa al aprovechamiento de las francesas Arianne (mucho más costosas).

Como resultado, El Hierro es hoy uno de los lugares con mayor tasa de paro de Europa y el proyecto Capricornio se suspendió por falta de financiación.

En 2003, miles de españoles se manifiestan en contra de la decisión del gobierno de apoyar a EEUU en su ataque a Iraq sin pruebas concluyentes. Cuatro payasos con banderas sindicales y alguna republicana se unen a la manifestación, pretendiendo ser "amiguetes". Mientras tanto, el gobierno acusa a los manifestantes de ser “manipulados por elementos subversivos”.

En 2010, la Unión Europea crea el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), lo cual requiere ampliar la capacidad de los cuerpos diplomáticos de los diferentes estados que la integran. Los países europeos aumentan la oferta de plazas en sus concursos. En España, las oposiciones llevan dos años canceladas. En los debates cara a cara entre los principales gobernantes europeos se dedica casi un 30% del tiempo a política internacional. En el debate español, sólo se mencionan dos frases que además son falsas. Mientras tanto, el nepotismo inutiliza las relaciones exteriores del país, menospreciadas no sólo por la élite política, sino por la gran masa ciudadana que no se da cuenta de que un país es respetado en tanto en cuanto se hace respetar fuera.

15 de mayo de 2011. Miles de españoles indignados por la situación se manifiestan. Medios afines a la ideología de "derecha" los lapidan buscando un complot (¿judeomasónico?) mientras medios afines a la "izquierda" buscan orientar la manifestación hacia sus fines (¿una sociedad anarquista-estalinista?).

La ministra de trabajo, persona encargada de reencauzar a España por la senda del empleo y la productividad, la Sra. Fátima Báez, no ha pisado nunca una empresa privada. Obviamente, tampoco habla inglés.

Las empresas españolas pierden decenas de miles de euros en capitalización bursátil. Mientras, integran a ex políticos o a sus familiares en sus filas (Zaplana, Acebes, Salgado, González, Aznar, Luis del Hierro - marido de Cospedal), etc. Entretanto, el personal productivo sufre una bajada de sueldos y una reforma laboral que favorece el despido de los trabajadores capaces y productivos, por motivos ajenos a su responsabilidad.

2012. Los mineros protestan por la reducción de las subvenciones a un mercado obsoleto e inútil. Y los sindicatos les apoyan. Mientras, miles de científicos en la calle por el cierre de líneas de investigación en el Centro Príncipe Felipe. Los científicos huyen de España en busca de mejores condiciones laborales. Cuando hay dinero, se invierten millones en recuperarlos, cuando habría sido más fácil reformar la estructura productiva y haberlos mantenido en España.

Y mientras tanto... el país se hunde.

Esto no es demagogia ni populismo. Es crudo y real. El país tiene que estar gobernado por una élite intelectual, no por unos ineptos que basan en la ideología su discurso de futuro, y que si bien la defienden a capa y espada de cara a la galería, la incumplen cuando es necesario.

jueves, 15 de marzo de 2012

Tesis, síntesis, antítesis

EXPONGO QUE: Conozco a varias personas que en su día militaron en un partido político de los "dos grandes", personas con una ideología clara. Personas que han terminando dejando ese partido, porque para seguir avanzando en su estructura interna, tenían que transigir con actos que no les gustaban, o adular a gente con moralidad discutible. DE LO QUE DEDUZCO QUE: Los que han llegado a los estamentos más altos de un partido político, aquellos cuyos nombres aparecen en las papeletas de los colegios electorales, son gente que ha tenido que transigir mucho y adular más. CONCLUYO QUE: Los que nos gobiernan son la escoria, los que han renunciado a sus principios y tragado con todo. POST SCRIPTUM: Quiero recordar que el "dinero público" es nuestro dinero, manejado por gestores públicos, que son estos caballeros mencionados más arriba. ¿Le darías tu dinero a un ladrón? Ah, haberlo pensado antes...

sábado, 14 de enero de 2012

No procede



Los sindicatos y la CEOE no se ponen de acuerdo y el gobierno se dispone a legislar sobre la reforma laboral. Nada que no sepamos. Ahora bien, en estos días me he puesto a pensar sobre la necesidad de esta reforma.

Cuando en estas esferas se habla de "reducir el coste del despido" para "flexibilizar" el empleo, me echo a temblar, y no por las razones obvias que todos entienden, sino por otra razón:

Cuando se habla de reducir el coste, estamos hablando del coste de un despido improcedente.

Según la Real Academia de la Lengua Española:


improcedente.
(De in-2 y procedente).
1. adj. No conforme a derecho.
2. adj. Inadecuado, extemporáneo.

Lo que significa que si un despido es improcedente, no es conforme al derecho, es un despido inadecuado y extemporáneo.

No sé si muchos piensan esto al leer las noticias sobre la negociación, pero al buscar el menor coste de despido, estamos hablando de suavizar la multa para un acto ilegal.

Comprendo que un empresario pueda alegar que hoy por hoy es muy complicado demostrar la procedencia de un despido. A mi tampoco me gustaría que, debido a un error de mi departamento de recursos humanos, tenga que mantener a un inepto en un puesto de trabajo (aunque existen otras técnicas para evitar esto, como precisamente un departamento de recursos humanos eficaz, y los seis primeros meses de prácticas en un contrato indefinido).

Sin embargo, esta no es la queja que se ha escuchado, más bien se comenta que ahora "cuesta mucho despedir" y como tienen miedo de no poder hacerlo, los empresarios "no contratan".

Hay cosas que no me creo... si una empresa va bien y crece en beneficios, va a seguir contratando gente porque le interesa. Y si va mal, hay muchas formas de mejorar el estado financiero antes que echar a su personal a la calle. Y si no se gana tanto, tampoco es tan malo, que estamos en crisis.

Y si lo que cuesta es demostrar la ineptitud de un trabajador o las condiciones desfavorables de una empresa, para así poder realizar un despido procedente frente a un juez de lo Social en un tiempo prudente, entonces, quizá, lo que procede en este país es la reforma del sistema judicial.