jueves, 17 de noviembre de 2011

El paro cobra su bonus trienal

He leído hoy que Alemania ha alcanzado su nivel más alto de empleo desde la reunificación. ¡En qué momento!

Dejando de lado algunos puntos favorables, aunque no menos importantes, como el bajo coste de su financiación, quería reflexionar sobre otro detalle:

Alemania tiene uno de los niveles más bajos de desigualdad de la renta de todas las naciones industriales. Esto es, que la diferencia salarial entre un directivo y un operario de fábrica es mucho más pequeña que la que puede haber, digamos, en España.

Los directivos de empresas cobran los llamados "bonus trienales". Estos bonus varían dependiendo de en qué medida se han cumplido los objetivos de crecimiento - esto es, incremento de beneficios - de su empresa. Estos bonus tienen un doble efecto:

  • Por un lado, elevan el nivel de desigualdad salarial.
  • Por otro lado, cuando no se cumplen la empresa toma decisiones destinadas a recortar gastos.

Estas decisiones incluyen, entre otras, EREs cuando una empresa sufra una disminución de beneficios (Ojo, que  no es que pierda dinero, sólo gana menos).

Los trabajadores despedidos reducen sus gastos - están en el paro, sus perspectivas son peores, y quieren ahorrar -. Esto se traduce en una reducción en el consumo por su parte, que perjudica a otras empresas. Estas otras empresas ven mermados sus beneficios y hacen lo propio, despidiendo a su vez a parte de la plantilla.

Seamos un poco lógicos. En un entorno de crisis financiera brutal, lo que implica menor crédito (y consiguiente necesidad de desapalancamiento), lo cual a su vez hace que la demanda de bienes no básicos merme sensiblemente, se antoja complicado que una empresa siga ampliando beneficios indefinidamente.

Máxime cuando, desde el año 2008, un 11% de antiguos consumidores activos - trabajadores - han pasado a engrosar las listas del paro. Un doloroso bonus trienal.


Gráfico: Evolución anual del desempleo en España (Fuente: finanzas.com)

lunes, 20 de junio de 2011

El diputado y las "órdenes de equipo"

Todos los medios de comunicación se escandalizaban por la decisión del Tribunal Constitucional al legalizar Bildu, algo escalofriante sin duda, pero nadie dijo nada respecto a la amenaza del PNV de retirar su apoyo al gobierno si se impugnaban las listas de Bildu. Esto, señores, es para mi lo más grave de todo, y apenas se le prestó atención. Y explicaré por qué:

El PNV reconocía abiertamente la inexistencia de un poder judicial autónomo e independiente en España. Ya no es sólo que se desautoricen entre el Supremo y el Constitucional, o el duelo de competencias entre estos dos organismos. Es algo más grave. Y es que eso ya lo sabemos todos, pero al menos habría que disimularlo, negarlo, dar una apariencia de lo contrario. Pero no, ya parece que está asumido.


Un amigo mío me comentó que en la política ocurre algo parecido a la fórmula 1: las órdenes de equipo (partido) son anticonstitucionales. El escaño, una vez elegido, es personal, y el diputado debe defender los intereses de quienes le han elegido según su criterio personal, y no de su partido.

Como bien dice el artículo 6 del Título Preliminar de la Constitución:

Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

Curiosamente, en España se votan listas cerradas, esto es, una lista de personas decididas internamente por el partido.

Si mezclamos las tres valoraciones anteriores, tenemos este resultado:

Pepe Pérez ha sido elegido diputado. Hay una votación en el parlamento que atenta contra la conciencia de Pepe. Pepe vota algo contrario a lo que hace el resto de su partido. El partido le impone una multa, pero como eso es anticonstitucional, Pepe apela al Tribunal Constitucional. Este tribunal ha sido elegido por consenso entre su partido y el otro partido más importante (que tiene miedo de que, si la demanda de Pepe prospera, ocurra lo mismo en sus filas). Resultado: Pepe es multado. Como las listas son cerradas, el partido obviamente decide no volver a incluirle en ellas. ¿Anticonstitucional? sí.

Pero, ¿cómo va a hacer valer Pepe la justicia?